Podólogo x Carlota Ebri Sambeat | Clínica IVEMA Valencia
Los pies de los niños están en constante desarrollo y cualquier alteración, por pequeña que parezca, puede influir en su crecimiento, su postura y su forma de caminar a lo largo de toda la vida. En la Unidad de Podología de Clínica IVEMA, la especialista Carlota Ebri Sambeat recalca que detectar precozmente estos problemas es clave para evitar molestias futuras y favorecer un desarrollo saludable.
A continuación, analizamos los 7 errores más frecuentes que cometen muchas familias sin saberlo y que pueden afectar directamente la salud podológica infantil.
1. Pensar que “ya se le pasará solo” cuando camina raro
Muchos padres asumen que una pisada inestable, caminar con los pies hacia dentro o hacia fuera, o caerse con frecuencia es “normal” y se corregirá con el tiempo. Si bien algunas etapas del desarrollo son completamente fisiológicas, otras requieren valoración profesional. Un análisis de la pisada infantil permite detectar alteraciones biomecánicas que, tratadas a tiempo, evitan problemas en rodillas, caderas o columna.
2. Usar zapatos demasiado rígidos o con suelas gruesas
El calzado infantil debe facilitar que el pie se mueva, flexione y sienta el suelo. Las suelas muy duras o demasiado amortiguadas impiden que los músculos y articulaciones trabajen correctamente. Carlota Ebri recomienda zapatos flexibles, ligeros, con sujeción en el talón y que permitan al niño “sentir” el paso. El calzado inapropiado puede alterar la marcha y favorecer deformidades.
3. Reutilizar zapatos de hermanos o familiares
Aunque es habitual por comodidad o economía, no es recomendable. Cada niño desgasta el calzado según su propia pisada, creando deformaciones internas que pueden alterar la biomecánica de otro niño. Usar zapatos heredados puede fomentar malos hábitos posturales e incluso provocar dolor.
4. No revisar con frecuencia si el calzado se ha quedado pequeño
El pie infantil crece rápido y, cuando el zapato aprieta, los niños no siempre saben expresarlo. Esto puede generar uñas encarnadas, dedos en garra, irritaciones, roces o incluso afectar el crecimiento normal de los dedos. Lo ideal es revisar el calzado cada 2–3 meses y comprobar que queda al menos 1 cm de espacio en la puntera.
5. Permitir que pasen demasiado tiempo con los pies mojados o sin ventilación
Los hongos, el mal olor y las irritaciones en la piel son muy comunes en niños activos. Pasar muchas horas con calcetines sudados, zapatillas deportivas cerradas o pies mojados en verano favorece el desarrollo de infecciones. Es fundamental mantener una correcta higiene, secar bien entre los dedos y elegir materiales que transpiren.
6. Ignorar dolores en talones, plantas o tobillos
Los niños no deberían sentir dolor al caminar, correr o saltar. Cuando aparece dolor recurrente —especialmente en talones (frecuente en el crecimiento), en la parte interna del pie o en los tobillos— puede indicar un problema biomecánico, sobrecarga deportiva o alteraciones estructurales. Una revisión podológica permite determinar el origen y aplicar tratamientos personalizados.
7. No acudir al podólogo hasta que surge un problema evidente
La podología infantil no es solo tratamiento, sino prevención. Revisar los pies del niño desde edades tempranas permite corregir alteraciones incipientes y acompañar el desarrollo del pie de forma adecuada. En Clínica IVEMA, la valoración de la pisada infantil con tecnología avanzada y la experiencia de Carlota Ebri Sambeat garantizan diagnósticos precisos y soluciones adaptadas a cada etapa del crecimiento.